ROBERT ANDRÉS GOMEZ
La vuelta del héroe
En el cine, es frecuente que los personajes históricos
sean retratados con grandilocuencia y benevolencia. Podría
decirse que existe una guía que marca el camino a seguir
en esa suerte de subgénero llamado "biopic" (Biographic
Pictures o películas biográficas). Miranda regresa,
el recién estrenado largometraje de Luis Alberto Lamata
no escapa de ese tono.
Épico retrato del precursor de la patria, Miranda
regresa fue concebido en principio como una miniserie
(que será transmitida en TV) que en el proceso alumbró
a este largometraje. En su estructura, sin embargo, el film
parece haber resentido ese origen.
El clásico flashback manda en la estructura del guión,
en un intermitente viaje al pasado, que a ratos pareciera
tener de referencia al Amadeus de Milos Forman. No
obstante, donde esta triunfa, en Miranda... se debilita,
quizás por la ausencia de un oponente importante, que
haga un contrapeso en el desarrollo de la historia. El Miranda
de Lamata (el de la película) tiene enemigos esporádicos.
Pesa más, en todo caso, el desinterés que su empresa
recibe que las acciones de sus rivales; los más interesantes
el clérigo Zambrano y un Bolívar inesperadamente
esquivo y sumiso. Ello va debilitando la intensidad dramática
de la historia, pues el viaje del protagonista no es tanto
el viaje revelador del héroe, sino el recorrido por un
fragmento de historia -escolar- que el espectador local conoce,
o debería conocer.
Así, Miranda regresa resulta un film desprovisto
de pasión, y cargado de una pretensión pedagógica
que no comulga con la naturaleza del cine. El personaje va
de principio a fin, montado en su pedestal, del cual nunca
consigue descender.
Sin oscuros ni grises, Jorge Reyes como Miranda es entusiasta
y luminoso, aunque a ratos pierde el pulso de su inspirada
actuación; probablemente porque el cine requiere de otro
hacer ante la cámara que la televisión. Ello convierte
a Danny Glover -sí, el mismo de Arma mortal, El
color púrpura y los 18 millones-, en el actor cuyo
trabajo de escasos minutos, termina siendo el de un int´erprete
estupendo que conoce los códigos del medio.
Pese al distanciamiento, la dirección de Lamata es elocuente.
Regalando al espectador, de la mano del director de cinematografía
Vitelbo Vásquez, estupendos y hermosos encuadres.
Por el monto invertido -4 millardos de bolívares-, Miranda
regresa viene a ser la producción más grande
del cine venezolano. Coproducida con Cuba por la Villa del
Cine, se echa de menos la participación de países
como España y Francia, socios recurrentes del cine venezolano
y latinoamericano en general. Bien habría valido la pena
convidar a talentos de estos lares del mundo para interpretar
los roles correspondientes a personajes de esas latitudes
y así no caer en el pecado hollywoodense de uniformarlo
todo.
Mientras la cinta prosigue su vida en las pantallas, habrá
que esperar al estreno de la miniserie, y ver si con menores
elipsis se puede disfrutar un poco más de la dirección
de arte; del trabajo de Alberto Alifa (como el clérigo
Zambrano) e, incluso del desempeño de las actrices que
poco o casi nada juegan esta vez en la vida del héroe
patriótico.